Aunque la idea de incluir bacterias en tu alimentación puede no sonar atractiva, las bacterias probióticas que encontramos en el yogur y otros productos lácteos fermentados pueden favorecer la salud digestiva.

Los probióticos son bacterias benéficas que ayudan a mantener el equilibrio adecuado de microorganismos (llamados flora) que viven en el tracto digestivo. Tu sistema digestivo es el hogar de cientos de tipos de probióticos, y estas bacterias benéficas limitan el crecimiento de otras bacterias que pueden ser dañinas, promoviendo así la salud digestiva.

Las bacterias en tu sistema también ayudan a descomponer alimentos que son resistentes a la digestión normal, ayudándote a obtener más nutrientes de tus alimentos. Durante este proceso, se produce gas. Pero tenemos otras bacterias devoradoras de gas para mantener su producción bajo control. Así, el equilibrio saludable de esta variedad de “bichos” intestinales es la clave para tener un tracto digestivo en buen funcionamiento.

Una de las cepas más comunes de bacterias probióticas que residen en tu intestino se llama Lactobacillus acidophilus, la cuál se encuentra en el yogur. Cuando comes yogur que tiene “cultivos vivos y activos” (la etiqueta lo dice), puedes tener la seguridad de que estás consumiendo este probiótico saludable.