A menudo escuchamos que el primer paso para perder peso es eliminar todos los carbohidratos y grasas de tu dieta.

El mantra de “eliminar todos los carbohidratos” se repite con tanta frecuencia, que casi se ha convertido en cliché. Las grasas se han vuelto sinónimo de aumento de peso rápido y mala alimentación. Una vez que decidas comenzar un régimen de pérdida de peso, es muy probable que seas bombardeado con consejos que te dicen que debes reducir drásticamente o incluso eliminar tu ingesta total de carbohidratos o grasas.

Antes de declararle la guerra a las grasas y los carbohidratos, tómate un momento y considera lo que realmente son y lo que hacen por tu cuerpo.

Los carbohidratos son esenciales para que tu cuerpo produzca y almacene energía. Este “efecto de almacenamiento” es la razón por la cual las dietas altas en carbohidratos simples a menudo se asocian con el aumento de peso.

Las grasas también tienen sus beneficios, ya que ciertos ácidos grasos pueden apoyar la función coronaria, las funciones cerebrales, e incluso ayudar a mantener los niveles de colesterol y triglicéridos dentro de un rango saludable.



Obtén el tipo adecuado de carbohidratos
A simple vista, podría tener sentido eliminar todos tus carbohidratos con el fin de deshacerte de esa energía almacenada para que puedas llegar al reto de quemar calorías. Sin embargo, los carbohidratos son la fuente preferida de combustible de tu cuerpo. De hecho, tu cerebro y tus glóbulos rojos dependen de los carbohidratos exclusivamente como su fuente de energía. La eliminación de carbohidratos por completo privaría a tu cuerpo de este combustible vital.

Al igual que con cualquier otra cosa, la clave es el equilibrio. En lugar de temer a los carbohidratos y suprimirlos por completo, intenta consumir una porción equilibrada de carbohidratos simples junto al resto de tu dieta.

Las verduras, frutas, granos enteros y productos lácteos bajos en grasa son excelentes fuentes de carbohidratos simples o “buenos”. Estos le ayudarán a tu cuerpo con el almacenamiento de la energía que necesitas a lo largo del día.

Los carbohidratos a evitar son llamados “carbohidratos refinados”. Estos se pueden encontrar en el pan blanco, arroz blanco, pasta, pasteles, galletas y alimentos similares. Comienza con estos carbohidratos refinados para reducir tu ingesta de carbohidratos.

El tipo correcto de grasas
Obtener el tipo correcto de grasas es importante también para el equilibrio de tu nutrición. Los alimentos grasosos o fritos no son el camino a seguir cuando se trata de comer más sano. Esto, sin embargo, no hace necesariamente de la palabra “grasa”, un término al que temerle, pues algunas grasas tienen su espacio en un plan nutricional saludable.

Mientras que una dieta alta en ciertas grasas hará que sea difícil perder peso, la adición de ácidos grasos omega-3 puede apoyar al corazón, el cerebro y otras funciones. Trata de añadir a tu dieta más salmón, aceite de oliva, aguacates o nueces, así como un suplemento de omega-3.

Todo es cuestión de equilibrio
Es importante tener en cuenta todas estas ideas antes de embarcarse en cualquier dieta basada en “suprimir todos los carbohidratos” o “eliminar las grasas”. Una reducción en los carbohidratos refinados, ciertamente será benéfica en tu programa de pérdida de peso, pero ante todo, no prives a tu cuerpo de los beneficios de los carbohidratos simples, ya que tu cuerpo necesita la energía que obtiene de ellos, así como de los ácidos grasos para tu salud en general.

La próxima vez que te digan que la única manera de perder peso es eliminar todos los carbohidratos o llevar una alimentación sin grasa, detente a pensar en lo que eso significa. Reflexiona sobre el papel que juegan los carbohidratos y las grasas en tu dieta y en tu salud en general y, a continuación, considera avanzar con un enfoque más equilibrado en tu rutina de pérdida de peso.